31 de julio de 2018
Espacio Cultural

Promised Land

Promised Land

La exposición Promised Land (Tierra Prometida) retoma la idea central de la muestra presentada por Karina y Marcelo Chechik en Miami, en el 2002. En ella exploraban conjuntamente su condición de inmigrantes argentinos de descendencia europea radicados temporalmente en Estados Unidos. El tema central, el viaje en busca de un mejor porvenir, estaba teñido de ilusión y expectativas, y a la vez develaba las dificultades que implica el proceso migratorio. Imágenes de puentes, mapas y paisajes, pero especialmente las vistas urbanas de Nueva York y Washington, combinadas con textos de Jorge Luis Borges, John F. Kennedy, Martin Luther King Jr. y Abraham Lincoln, revelaban que los ideales de libertad, seguridad y prosperidad económica que desde tiempos bíblicos han estimulado grandes migraciones son cada vez más difíciles de alcanzar. 

La obra central de aquella exposición vuelve a tener un papel protagónico en la versión presentada en el Instituto Cultural Argentino Norteamericano (ICANA). The Journey to the Promised Land (2002) muestra un hombre atravesando el puente de Brooklyn que conecta simbólicamente el mapa de Argentina con la ciudad de Nueva York. El profesor Iván Petrella la describe en el epílogo de su libro Beyond Liberation Theology: A Polemic (2008): “Tal vez porque la obra se compuso apenas unos meses después del mayor colapso económico en la historia moderna -la debacle económica de Argentina a fines de 2001- ni el viaje ni el destino parecen alegres. Los colores son sombríos y el World Trade Center que se avecina en la distancia habla de la historia trágica y su reciente desaparición. Para mí, el puente presenta un escenario apocalíptico, suspendido precariamente sobre el espacio vacío”

En esta nueva muestra, Karina Chechik retoma la reflexión contextualizándola en su propio presente. Si la destrucción de las torres gemelas en Nueva York cambió drásticamente la situación del inmigrante en los Estados Unidos, las políticas del gobierno actual hacen que la problemática esté más vigente que nunca. El hecho de viajar periódicamente a Italia le permite ser testigo presencial de los éxodos masivos de África a Europa y comprender que se trata además de una problemática global. Por otra parte, el volver a residir en Buenos Aires le hace pensar que su país de origen es, en cierta forma, una “tierra prometida”. 

Argentina sigue siendo un lugar de oportunidades especialmente para los latinoamericanos quienes se benefician de una política de puertas abiertas. Los inmigrantes encuentran a su llegada una nación rica en recursos humanos y naturales. Estos últimos están representados en la obra de Chechik por los mapas de la Patagonia, un territorio inmenso con una fuerte carga simbólica. Por otra parte, el aspecto laboral está representado en una nueva serie en la que las arquitecturas -constantes en su obra especialmente en las Arquitecturas de Luz- incluyen nuevos protagonistas: los obreros de laconstrucción. Estos personajes, en su mayoría inmigrantes, juegan un papel fundamental en el crecimiento de las urbes y realizan un trabajo que difícilmente puede ser sustituido por máquinas o computadoras. 
El tema de la inmigración es bastante complejo. Es un laberinto que, como la escalera en forma de caracol de Historias del fin del mundo (2015) o el puente que sale de Europa sin saber bien a donde lleva de Another Journey (2014-2018), tiene un punto de partida fijo pero un lugar de llegada incierto. A través de sus obras, Karina sugiere que hoy son muchas las “tierras prometidas” según las necesidades y los sueños de quienes optan por buscar en otras latitudes un lugar más seguro, más oportunidades para sus familias o lo que para cada uno signifique un mejor futuro.

Francine Birbragher PhD
Historiadora de arte

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